El clan Ale, en Tucumán

La peor cara de la impunidad

  Estuvieron directamente involucrados en la red de trata sexual en la que quedó atrapada Marita Verón. Pero no fue su única relación con el delito: la historia de la Chancha y el Mono Ale incluye extorsiones, estafas, administración fraudulenta, tenencia de armas de guerra y asesinatos. Sin embargo, la justicia tucumana les impuso condenas menores a sus tropelías y  hoy gozan de prisión domiciliaria, donde seguramente seguirán alcanzados por la protección política que conocieron desde los años 80. A La Chancha y al Mono Ale les pasó casi lo mismo que a otro mafioso, Al Capone: no fueron condenados...

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